Cáceres, 1 de abril de 2026

Euphorbia oxyphylla

Ya de regreso a casa, fuimos a ver el Monasterio de Yuste, en el municipio cacereño de Cuacos de Yuste, en la comarca de La Vera. El día anterior compramos en línea las entradas y como llegamos un poco antes de la hora, dimos un breve paseo por los alrededores.
Arenaria montana

Claustro gótico

El monasterio de Yuste data de 1402, cuando varios vecinos de La Vera construyeron un cenobio para que los "ermitaños de la pobre vida" pudieran continuar allí la vida contemplativa. 
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El Monasterio de Yuste tiene dos claustros, uno construido en estilo gótico y el otro renacentista. El claustro gótico y la iglesia datan del siglo XV y el claustro renacentista del XVI.
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Junto al claustro gótico se encuentra la iglesia.
Iglesia del Monasterio de Yuste

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Copia de La Gloria, de Tiziano

El cuadro original se exhibe en el Museo del Prado. Fue un encargo que le hizo el emperador Carlos I de España a Tiziano, acabado en 1554 y que estuvo en el Monasterio de Yuste.
Virtudes del Emperador

Destaca la sillería del coro, con 61 sitiales, se realizó en madera de nogal durante el primer tercio del siglo XVI.
Coro de la iglesia

También puede verse un facistol del año 1564, el atril giratorio que servía para colocar los cantorales que servía para los monjes pudiesen seguir la lectura de los oficios religiosos. Destacan las extraordinarias tallas de los respaldos y las misericordias, que son pequeñas repisas de madera colocadas en la parte inferior de los asientos del coro que, cuando el asiento está levantado, ofrecen apoyo a los monjes durante las oraciones que se realizan de pie.
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En las misericordias hay representados tanto animales reales como otros fantásticos.
Galápago

Ave

Mono

Elefante

Caracol

Dragón

San Jerónimo, con un león a sus pies, preside el sitial principal destinado al prior.

Luego pasamos a ver el claustro renacentista.
Claustro renacentista

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Maite y yo

Claustro renacentista

También son muy interesantes las piezas que se exhiben en la Sacristía Real.
Fragmentos de la escultura de San Jerónimo

Estos tres fragmentos es todo lo que queda de la escultura original, obra de Pietro Torrigiano, uno de los mejores escultores del siglo XVI.
Cristo en la Cruz, tallada en marfil

La Coronación de espina, tallada en marfil

Relicario

Relicarios

Finalmente, vimos la Casa-Palacio que mandó construir Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, donde tras su abdicación, en 1556, decidió retirarse junto con su séquito, por lo que se realizaron numerosas obras para poder acogerles. La Casa-Palacio tiene dos plantas con cuatro estancias cada una.
Casa-Palacio de Carlos I

Chimenea

En lugar de ese panel traslúcido, existió una placa metálica que evitaba que entrase en las estancias del palacio el humo.
Silla de tratamiento de la gota

Carlos I la emperatriz Isabel de Portugal

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico era hijo de Juana la Loca (1479-1555) y de Felipe I el Hermoso (1478-1506), por lo que heredó la Corona de Aragón de su abuelo materno, Fernando el Católico (1452-1516), la Corona de Castilla de su abuela materna, Isabel la Católica (1451-1504), los estados de los Habsburgo de su abuelo paterno, Maximiliano de Habsburgo (1459-1519) y el Ducado de Borgoña de su abuela paterna, María de Borgoña (1417-1482).

La Abdicación de Carlos V en Bruselas, de Francisco de Paula (1874)

Llegó al Monasterio de Yuste el 3 de febrero de 1557 y murió el 21 de septiembre de 1558, afectado por paludismo, tras un mes de agonía, que se sumó a los dolores provocados por la gota. Es decir, apenas vivió año y medio en su casa palacio del Monasterio de Yuste.
La Presentación de don Juan de Austria a Carlos V, de Benito Mercadé (1862)

Carlos V tuvo varios hijos extramatrimoniales, entre ellos Juan de Austria (1547-1578), que llegó a ser comandante de la Santa Liga de Estados que venció a los turcos en la Batalla de Lepanto (1571), donde Miguel de Cervantes resultaría gravemente herido y, unos pocos años más tarde, Gobernador de los Países Bajos españoles. Carlos V lo recibió en este palacio unos pocos meses antes de su muerte. Una de sus hijas extramatrimoniales fue Isabel de Castilla (1518-1565), que tuvo con su abuelastra, Germana de Foix, viuda de su abuelo Fernando el Católico.
Carlos V en Yuste, de Miguel Jadraque (1877)

Durante los casi veinte meses de estancia en Yuste, la lectura de textos sagrados y la celebración de liturgia ocuparon una parte importante de cada día de Carlos V, pero también dedicó tiempo al cuidado y manejo de sus relojes e instrumentos científicos en compañía del ingeniero Juanelo Turriano.
Los últimos momentos de Carlos V, de Joaquín Mª Herrera (1864)

Réplica de la espada de Carlos V y ballesta de caza

La espada original, de hacia 1530, se encuentra en la Real Armería de Madrid y tradicionalmente se piensa que era esa única espada que tenía el emperador en Yuste. La ballesta, obra firmada por el armero imperial Juan Blanco en 1554, posiblemente perteneció a la colección de Carlos V.
Cama

Las habitaciones del emperador se ubicaron junto al coro de la iglesia y así podía asistir a los oficios religiosos desde su propio dormitorio, mientras permanecía postrado debido al dolor que le provocaba la enfermedad de la gota.
Fuente

Tras la muerte de Carlos V, el Monasterio de Yuste recuperó su carácter religioso como convento jerónimo, mientras que la Casa-Palacio se preservó debido a las disposiciones dictadas por su hijo Felipe II.
Casa-Palacio

Pero en 1809, durante la Guerra de la Independencia Española, las tropas francesas lo incendiaron y, posteriormente, durante la desamortización de Mendizabal, se subastó públicamente. Tras su abandono y deterioro, en el año 1949 la Dirección General de Bellas Artes inició su reconstrucción y en 1958 los monjes jerónimos volvieron a habitar en el monasterio. En 2004 quedó integrado en el Patrimonio Nacional y en 2009 lo abandonaron los jerónimos y en 2013 volvió a ser habitado por dos monjes polacos de la Orden de San Pablo Primer Eremita.
Allium neapolitanum

Tras la visita al Monasterio de Yuste, fuimos hasta el Valle del Jerte por el pueblo de Piornal y de aquí bajamos al fondo del valle y subimos junto al río hasta el pueblo y puerto de Tornavacas.
Valle del Jerte desde Piornal

Cerezos en flor

La floración de los cerezos ya estaba bastante avanzada y solo los frutales a mayor altitud se encontraban en plena floración.
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Maite y yo