Paisaje desde el mirador de Isabel II
Entre las vegetación arbustiva reconocí los arbustos Erica arborea (brezo blanco), Arbutus unedo (madroño), Daphne gnidium (torvisco) y el helecho Pteridium aquilinum.
Vegetación junto al mirador de Isabel II
Después de desayunar en el Parador, volvimos a subir en coche hasta el mirador de Isabel II. En el cielo volaban un águila calzada (Hieraaetus pennatus), un vencejo real (Tachymarptis melba), dos vencejos pálidos (Apus pallidus), dos golondrinas comunes (Hirundo rustica) y un avión común occidental (Delichon urbicum).
Vencejo real
En los árboles cercanos donde el día anterior conseguimos ver uno o dos pinzones magrebíes (Fringilla spodiogenys), este día conseguí fotografiar al macho, y también a uno de los cuatro herrerillos canarios (Cyanistes teneriffae).
Macho de Pinzón magrebí
Herrerillo canario
Luego fuimos hasta la cercana Torre de Aranguren, proyectada por el ingeniero Federico Mendicuti Surga (1830-1904) en 1865, y que recibió ese nombre en honor al capitán de ingenieros Fernando Aranguren, que falleció en combate el 4 de febrero de 1860 durante la batalla de Tetuán, uno de los enfrentamientos más decisivos de la Guerra de África, que terminó con la firma del Tratado de Wad-Ras el 26 de abril de ese año, que declaró a España como vencedora. La Guerra de África fue el resultado final de un enfrentamiento que comenzó en 1840 con las constantes incursiones que sufrieron las ciudades de Ceuta y Melilla por parte de grupos marroquíes de la región del Rif. Los leones de las Cortes fueron fundidos con los cañones capturados en la batalla de Wad-Ras. Después de esa primera guerra entre España y Marruecos, hubo una segunda, la Guerra del Rif, que se prolongó durante 18 años, entre los años 1909 y 1927, donde participó mi abuelo paterno. Las fuerzas franco-españolas llegaron a arrojar bombas llenas de gas mostaza contra lo población civil.
Torre de Aranguren
Ídem.
Desde el área recreativa junto a la Torre de Aranguren descubrimos tres halcones de Eleonora (Falco eleonorae) que usaban como posaderos las ramas secas de varios eucaliptos, desde donde cazaban insectos.
Halcones de Eleonora
Hembra y macho de Halcón de Eleonora
Ídem.
Macho de Halcón de Eleonora
Hembra de Halcón de Eleonora
Halcón de Eleonora en vuelo
Cerca de donde nos encontrábamos vimos un Chagra del Senegal (Tchagra senegalus), una de las especies que estábamos buscando en Ceuta, que es el único territorio español donde vive.
Chagra del Senegal
Paisaje en la frontera con Marruecos desde la Torre de Aranguren
Busardo moro (Buteo rufinus)
Regresamos al Parador y comimos en un restaurante cercano. Luego estuvimos viendo las murallas y el Foso Real que separa la península de la ciudad vieja de Ceuta del continente. Actualmente está conectada por tres puentes, pero hasta comienzos del siglo XX solo existía un puente levadizo, el Puente del Cristo.
Foso Real
El Foso Real o de San Felipe es un canal marítimo defensivo de 350 metros de longitud, construido por los portugueses entre 1541 y 1549 para proteger la ciudad vieja de Ceuta. El canal, con una anchura de entre 15 y 30 metros, comunica las dos bahías y es navegable.
Murallas Reales
Ídem.
Antes de regresar a la piscina del Parador nos acercamos a la calle Jáudenes y conseguimos ver y fotografiar un macho de Escribano sahariano (Emberiza sahari).
Escribano sahariano



















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