Zarautz y Getaria, 27 de diciembre de 2025

Argoin Txiki

Reservamos una habitación en el Agroturismo Argoin Txiki, en Zarautz (Gipuzkoa) para tres noches por 269,32 euros entre el 27 y el 30 diciembre de 2025. 
Zarautz desde nuestra habitación

Durante nuestra estancia en Zarautz visitamos varios de los pueblos costeros que tienen a la ballena en su escudo, como recuerdo de la importancia económica que tuvo su caza: Zarautz, Getaria, Hendaia y Mutriku. Para más detalles, léase Los vascos y la caza de ballenas.
Zarautz

Getaria

Hendaia

Mutriku

Zarautz y Getaria desde Talaiamendi

Después de alojarnos fuimos hasta Talaiamendi, donde esperamos sin éxito a que apareciese un juvenil de alcaudón isabel (Lanius isabellinus) que descubrió el 13 de diciembre Emilio Salvatierra, pero fue un rato muy ameno en conversación con varios ornitólogos, entre ellos Ana Miranda de Lage y el propio Emilio. 
Chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria)

Talaiamendi probablemente hace referencia a la atalaya ballenera que hubo aquí. Aunque Zarautz nunca tuvo puerto pesquero, y las chalupas permanecían varadas en la orilla de la playa, también participó de la caza de las ballenas vascas (Eubalaena glacialis). El soplo de las ballenas era visto por vigías contratados a tiempo completo desde torres de piedra conocidas como vigías o atalayas, situadas en promontorios costeros con vistas al puerto, donde residían durante toda la temporada de caza. Su sueldo se abonaba en dos partes: la primera mitad al instalarse en el puesto y la segunda finalizada la temporada. Cuando el vigía avistaba el soplo de una ballena avisaba quemando un poco de paja, golpeando un tambor, tocando una campana o agitando una bandera. Entonces partían a remo las chalupas para su caza mediante arpones sujetos a estachas o cuerdas hechas con cáñamo. La caza comercial de ballenas en la costa vasca fue declinando y en una fecha tan temprana como 1567 se dio por finalizada. Sin embargo, en Zarautz todavía se cazaron 55 ballenas entre 1637 y 1801, y en Getaria 18 entre 1699 y 1789.
Mollarri

Unos siglos más tarde el mismo lugar se convirtió en cargadero de mineral de hierro. En la costa de Talaiamendi se encuentran los restos del cargadero de mineral de hierro de Mollarri de Zarautz, construido a principios del siglo XX para el transporte hasta los barcos del oligisto extraído de las minas de Andazarrate, en el municipio de Asteasu. Fue diseñado por el ingeniero Wilhelm Vahl Müller. Se transportaba el hierro en vagonetas a lo largo de un tranvía aéreo de más de 11 kilómetros, soportado por 112 torretas. Así llegaba el mineral hasta un almacén de mampostería, desde donde partía otro funicular similar que salvaba los 300 m de distancia y 35 m de altura que existían hasta el cargadero marítimo situado en el islote de Mollarri donde se construyó el cargadero.
Almacén del cargadero

El sistema estuvo en funcionamiento desde 1906 hasta 1923, y permaneció en el lugar hasta la década de 1940. En la actualidad, el entorno del cargadero ha sido recuperado y es visitable desde el exterior, donde existen paneles informativos, pero el conjunto se encuentra ya bastante deteriorado por falta de mantenimiento.
Vagoneta junto al almacén

Después de comer en un restaurante de la zona, fuimos a conocer el pueblo pesquero de Getaria y el monte San Antón, un tómbolo artificial, ya que fue una isla hasta el siglo XV.
Getaria desde Talaiamendi

El monte de San Antón, conocido como ratón de Getaria, fue una isla hasta que se inició la construcción del malecón que la unió a la costa a mediados del siglo XV.
Halcón peregrino en el ratón de Getaria

Pittosporum tobira

La vegetación del monte San Antón está muy alterada y destaca la abundancia de Pittosporum tobira, una planta exótica, originaria del este de Asia y empleada como arbusto ornamental.
Faro de Getaria

El faro no tiene acceso público, pero junto a él se encuentran los restos de la ermita de San Antón, cuyo ermitaño ejercía las funciones de atalayero.
Costa entre Getaria y Zumaia desde el fuerte militar del Monte San Antón

En la cima del ratón de Getaria se encuentra un fuerte y baterías militares, construidas durante la Primera Guerra Carlista (1833-1839) y que volvió a usarse durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876).
Getaria y su puerto desde el Monte San Antón

Barcos pesqueros

Ídem.

Ídem.

Nagusia kalea y la iglesia de San Salvador

En esta iglesia fue bautizado Juan Sebastián Elcano, que fue el capitán de la primera expedición que logró dar la vuelta al mundo cuando llegó a Sanlúcar de Barrameda en la nao Victoria el 6 de septiembre de 1522. Nació hacia el año 1486 y era hijo de Domingo Sebastián Elcano, uno de los hombres más ricos de Getaria, y de Catalina del Puerto, también de familia rica. Tuvieron ocho hijos y Juan Sebastián fue el cuarto. Cuando tenía unos 20 años ya era maestre y propietario de una nao que estuvo al servicio del rey Carlos I en el Levante español y en África. Fue el capitán de origen portugués Fernando de Magallanes quien presentó en 1518 en Valladolid a Carlos I su proyecto de cincunnavegar la Tierra. La Corona corrió con los gastos de armar y aprovisionar cinco barcos para la expedición.
Estatua de Juan Sebastián Elcano, de Ricardo Bellver (1888) en la plaza de los Gudaris

En enero de 1519 Juan Sebastián Elcano fue contratado como contramaestre de la nao Victoria. En febrero pasó a la nao Concepción con el mismo rango, pero con salario de maestre, y en marzo le reconocieron oficialmente como maestre. Los maestres eran los que gobernaban los barcos durante la navegación y el capitán era el representante del rey. El 10 de agosto de 1519 las cinco naves partieron del puerto de Sevilla. Tras una larga travesía, que incluyó el paso por el estrecho de la Tierra del Fuego, llegaron a Filipinas. En la ciudad de Cebú convencieron al rey Humabón y a su esposa para que fueran bautizados. El 27 de abril de 1521 Fernando de Magallanes junto a un grupo de hombres fue en bateles hasta la isla vecina de Mactán, donde lucharon contra sus habitantes, gobernados por Lapulapu, donde fueron derrotados y Magallanes murió en combate. El 1 de mayo Humabón invitó a los expedicionarios a un banquete y mientras estaban en la comida, guerreros nativos pasaron a cuchillo a muchos de ellos. Para entonces la tripulación inicial de 239 hombres había quedado reducida a 116 o 117.
Maite y yo junto a la estatua

El 8 de noviembre desembarcaron en una de las islas de las Especias (las Molucas), en Tidore, donde el rey Almansur los trató con gran hospitalidad y consiguieron todo el clavo (Syzygium aromaticum) que fueron capaces de transportar. Elcano zarpó de Tidore en la nao Victoria el 21 de diciembre de 1521 con 47 tripulantes, hacia el oeste, cruzando un territorio concedido a los portugueses en virtud del Tratado de Tordesillas y sin detenerse en las islas Maldivas, para no caer en manos portuguesas. El 25 de enero de 1522 se detuvieron en Timor, donde compraron sándalo (Santalum album). Cuando llegaron al cabo de Buena Esperanza una gran tempestad partió el mástil y la verga del trinquete. El 1 de julio Elcano sometió a votación entre la tripulación si seguir o parar en las islas portuguesas de Cabo Verde. La mayoría decidió que parar en Cabo Verde. 
Estatua de Juan Sebastián Elcano, de Antonio Palao (1861), en la plaza Elcano

El 9 de julio la nao Victoria llegó al puerto de Cidade Velha de la isla de Santiago. Trece tripulantes fueron a tierra en un batel. En un principio los portugueses no fueron recelosos con los españoles, pero cuando intentaron usar tres quintales de clavo para comprar mercancías y esclavos, los portugueses descubrieron que venían de las islas de las Especias y los detuvieron. El 15 de julio, tras varios días sin noticias, Elcano decidió llevar la nao Victoria al puerto, pero un barco portugués se les acercó y les informó que debían entregar la nao Victoria. Entonces Elcano tomó la decisión de largar velas y escapar, pasando al oeste de las islas españolas de Canarias debido a los vientos alisios constantes del nordeste y luego por las islas Azores, donde el anticiclón de las Azores les dejó sin viento y parados una semana. El 6 de septiembre de 1522 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 18 expedicionarios y al menos 3 nativos de las Molucas. Ese mismo día, Elcano escribió a bordo de la Victoria una carta a Carlos I informándole de su viaje y de su llegada. Cenamos un par de pinchos y vinos en el casco viejo de Zarautz.

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