Costa Rica, 19 de julio de 2014

Una Urraca hermosa cariblanca (Cyanocorax formosus) buscando restos de comida en el hotel Carara a la hora del desayuno, que consistía en un buenísimo café (en Costa Rica es mejor que en España), tostadas con mermeladas (deliciosa la de guayaba) y un plano de frutas tropicales peladas y troceadas. Nuestra habitación para cuatro personas más los desayunos costaron 110 dólares/día.
Como había tantos animales alrededor del comedor del hotel, iba a desayunar con la cámara. Grabé a este Amazilia tzacatl (Amazilia tzacatl) libando en flores de Heliconia rostrata. Hay 38 especies de este género en Costa Rica, llamadas "platanillas", pero esta especie es introducida, ya que es nativa de Sudamérica.
Tras el desayuno, nos dirigimos hacia el Parque Nacional Manuel Antonio, a 94 kilómetros de Tárcoles. Este Parque Nacional fue declarado en el año 1972 y cuenta con una extensión de 1.983 hectáreas en la parte terrestre y 55.210 en la marina. Antes de su declaración, el territorio perteneció a la United Fruit Company, que fue una empresa multinacional estadounidense que producía y comercializaba frutas tropicales en América Latina, principalmente banano. Fue una fuerza económica y política decisiva sobre partidos políticos y gobiernos latinoamericanos, llegando a auspiciar golpes de estado. Actualmente es conocida con el nombre de Chiquita Brands International. Parte del bosque se encuentra en proceso de recuperación, ya que fue objeto de una extracción selectiva de árboles maderables. Este Parque Nacional está rodeado por tierras dedicadas a la agricultura, la ganadería y el turismo.
Araña hilos de oro (Nephila clavipes) en el Parque Nacional Manuel Antonio.
Macho y hembra de Araña hilos de oro. Se pueden apreciar la gran hembra y el macho diminuto. A pesar de su tamaño, es muy poco agresiva y su veneno es inofensivo, salvo para personas con alergia.
En los bosques tropicales son comunes diversas especies de palmeras. El camino desde la entrada en el Parque Nacional hasta la playa de Manuel Antonio se llena de turistas de todo tipo. En el año 2013 "Travellers Choice 2013", del sitio de internet Tripadvisor, la catalogó como la mejor playa de Centroamérica.
El Cucarachero ribereño (Cantorchilus semibadius) es uno de los numerosos pájaros endémicos de Costa Rica y Panamá.
Numerosos guías ofrecen sus servicios a la entrada del Parque Nacional y son muchos los grupos de turistas que los contratan. Fijándonos en la zona hacia donde miraba uno de estos grupos, vimos este Perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus). Aunque esta especie tiene una dieta más variada de lo que se creía, lo cierto es que casi siempre se la encuentra en árboles del género Cecropia, donde son fácilmente visibles. En Costa Rica habitan 5 especies de este género, que se comportan como especies pioneras. Las enormes hojas del "guarumo" forman parte importante de la dieta de esta especie de perezoso. Seleccionan las hojas jóvenes, que contienen más proteínas y menos fibra y toxinas que las viejas.
El Perezoso de tres dedos es una animal solitario con actividad nocturna y diurna. En los bosques tropicales de Costa Rica es una especie común. Una vez a la semana baja al suelo para orinar y defecar. Entonces puede llegar a perder un tercio de su peso en forma de excrementos y orina.
Según el artículo "Estado actual de la leishmaniosis en Costa Rica", publicado en el año 2009 en la revista Acta Médica Costarricense, los perezosos son el principal reservorio de los agentes infecciosos que producen esta terrible enfermedad y que pueden ser transmitidos al ser humano a través de la picadura de mosquitos del género Lutzomyia. En el año 2007 en Costa Rica la incidencia fue de 40,7 casos por cada 100.000 habitantes, sobre todo en el área de Talamanca. Es decir, ese año se diagnosticaron 1.807 pacientes con leishmaniosis en Costa Rica. El 3,5% de los perezosos de tres dedos analizados tenían el agente infeccioso. Por ello, aunque la malaria es una enfermedad prácticamente erradicada en Costa Rica, es necesario evitar las picaduras de los mosquitos o "zancudos", ya que existen otras enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos, entre las que destaca la leishmaniosis en Costa Rica. Nosotros compramos en España el repelente de la marca Relec, que resultó muy eficaz. Usamos el "extra fuerte", incluso sobre la piel delicada de una niña de 7 años, y todos lo toleramos perfectamente, a pesar de pulverizarnos intensamente 3 o 4 veces al día durante 20 días consecutivos.
Un cangrejo terrestre Cardisoma crassum.
También nos encontramos un grupo de Mono congo o Mono aullador de manto dorado (Aoluatta palliata), un primate diurno y arborícola. Vive en grupos territoriales de 6-23 individuos que incluyen 2-3 machos adultos, aunque solo uno de ellos tiene el derecho de copular con las hembras. Los machos adultos se caracterizan por el color blanco del escroto (como se aprecia en esta imagen). Sus territorios se extienden por superficies de 10-60 hectáreas.
Esta hembra llevaba una cría encima. Los machos pesan 5,5-9,8 kg, mientras que las hembras 3,1-7,6 kg. El nombre de aullador se refiere a la costumbre que tienen los machos adultos de emitir llamadas territoriales audibles a más de 5 kilómetros, principalmente al amanecer y al atardecer.
Se alimentan principalmente de hojas jóvenes y frutos de árboles. Cada grupo recorre unos 500 metros de selva cada día en busca de su alimento. En Costa Rica se han señalado densidades de 90 individuos por Km2. Durante el día, dedican dos tercios del tiempo a descansar. Duermen sobre ramas horizontales.
Hembra y cría de Mono aullador.
Un Perezoso de tres dedos se encontraba en el mismo árbol que el grupo de Mono aullador.

El Perezoso de tres dedos en un momento en el que se movía.
Este Mapache sudamericano o Mayuato (Procyon cancrivorus) se encontraba junto a la arena de la playa de Manuel Antonio, donde esperaba y, a pesar de la prohibición expresa, recibía comida por parte de algunos de los turistas que llegaban hasta aquí. Este hecho lamentable solo lo detectamos en este punto concreto a lo largo de nuestro viaje por Costa Rica.
Un Mapache sudamericano se internó en el bosque tras recibir algo de comida.
Un poco después nos encontramos esta escena, que empeoraba lo ya visto. Echamos de menos algún guarda que evitase estas escenas, impropias de un Parque Nacional.
La playa de Manuel Antonio, efectivamente, es muy bonita, pero estaba llena de gente y eso le quitaba mucho encanto. Pinchad en la imagen para verla más grande. 
Más interesante resultó la que fue una antigua isla, hoy en día unida al continente a través de una flecha de arena, convertida en lo que en geología se denomina tómbolo. Recibe el nombre de Las Catedrales y un cómodo paseo perimetral permite disfrutar de su fauna y flora. Además, tiene dos miradores desde los que se ven varios islotes en los que nidifican aves marinas.
Esta palmera con tramos de espinas en su tronco es el Pejibaye (Bactris gasipaes).
Isla Olocuita desde uno de los miradores de Las Catedrales.
Un Agutí o guatusa (Dasyprocta punctata) en Las Catedrales. Es un roedor de 2-3 kg, diurno, pero que se vuelve nocturno en las zonas donde se le caza. Se alimenta principalmente de frutos y semillas, y viven en parejas que defienden territorios de 2-3 hectáreas. Excava madrigueras donde se refugia.
Un Agutí alimentándose.
Una pareja de agutís.
La playa de Espadilla, con la vegetación que vive sobre la flecha de arena que unió la antigua isla con el continente.
Desgraciadamente, dejamos las toallas de playa y los bañadores en el coche. 
El sur de la playa de Espadilla se correspondía mejor con lo que yo esperaba de una playa tropical: abundante vegetación, agua templada y muy poca gente.
Un grupo de Mono cariblanco o Capuchino de cara blanca de Panamá (Cebus imitator) llegó hasta la playa de Manuel Antonio, también en busca de comida.
A pesar de ser bastante más pequeños que el Mono aullador, su cerebro es mayor. Efectivamente, es un primate con gran capacidad de aprendizaje, por lo que ha sido capturado para su venta, principalmente en EEUU.
La mirada inteligente de este pequeño mono es fiel reflejo de sus capacidades.
La mano de un Mono cariblanco.

Dos Monos cariblancos sobre la arena de playa de Manuel Antonio, en busca de la comida que algunos turistas le ofrecían, incluso a veces negándosela finalmente, y por lo tanto, intentando provocar su enfado o ataque.
El Mono cariblanco mantiene unos intensos lazos afectivos con los ejemplares de su grupo, dedicando bastante tiempo a la limpieza del pelaje.
Ya fuera del Parque Nacional, comimos en uno de los restaurantes que había junto a la entrada. Aquí, un macho de Tangara terciopelo (Ramphocelus passerinii).
Una Tangara palmera (Tangara palmarum).
Un Carpintero coronirrojo (Melanerpes rubricapillus).
Una Tangara azuleja (Thraupis episcopus).
Una Paloma colorada (Patagioenas cayennensis).
Dos ejemplares de Catita churica (Brotogeris jugularis).
Finalmente, nos dimos un baño en la playa de Espadilla, el único que nos dimos en el Océano Pacífico. Pinchad en la imagen para verla más grande.
El agua era realmente cálida, aunque el oleaje demasiado fuerte.
Atardecer en la playa de Espadilla.
Varios ejemplares de Piquero de Brewster (Sula brewsteri) volaban sobre el mar. A lo lejos, vimos echadas al menos dos aves en sendos nidos de la isla de Olocuita.
Ya preparando el regreso a Tárcoles, vimos este Carpintero nuquigualdo (Melanerpes chrysauchen).
Con poca luz, le vimos en la entrada de su nido.
Carpintero nuquigualdo (Melanerpes chrysauchen) en el nido.

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